La cuestión es pasar a la Historia. Y es que el autócrata que nos ha tocado padecer, ya presumía hace algún tiempo de pasar a la Historia como el presidente que sacó a Franco de la tumba. Pero quiere pasar a la Historia por muchas más cosas, y por lo que estamos viendo, a cual peor. Y lo más grave es que ahora si parece hacia dónde quiere ir, cuestión que hace cinco años alguien avizoraba, pero nadie se imaginaba la deriva que tomarían las políticas del Presidente.
Pero llegados hasta aquí, es hora de especialistas que diagnostiquen que pasa por la cabeza del ‘líder’ socialista. Autócrata, maquinador, psicópata, narcisista….. Cóctel explosivo que sólo necesita un poco de gaseosa para reventar todo lo que tiene alrededor. Lo cierto es que ha ido mordiendo y soplando, nadando y guardando la ropa, prometiendo y no cumpliendo. Es un crack de la supervivencia política. Pero como político, es un matado. Cómo gestor, un peligro. Como referente nacional, es Napoleón. Vamos, que nada. Entonces, cómo ha llegado hasta aquí este sujeto. Porque tiene los arrestos que se necesitan para ello. Primeramente, porque es ruin. Bastante ruin. Que le pregunten a todos los cadáveres políticos que ha ido dejando en el camino, siniestros personajes que no dan cuenta de él por si vuelve a sonar la campana y aparecen nuevamente en las quinielas. Segundo, porque no tiene alma. Basta con mirarlo a la cara y darse cuenta que detrás de su rostro sólo hay materia oscura, una especie de agujero negro que devora todo lo bueno que ha conseguido nuestra ejemplar democracia. Tercero, porque no tiene principios, esperemos que si tenga finales. Los de Groucho Marx le podrían ir bien, ‘yo tengo mis principios, pero si no le gustan le puedo mostrar otros’. Cuarto, porque tiene la habilidad de la tela de araña, va tejiendo y tejiendo hasta que la presa cae en la trampa. Y quién ha caído en la trampa, la democracia. Compró a los medios con publicidad institucional, compró a los trabajadores con subidas y subidas de sueldo, compró a los sinverguenzas del IBEX 35, colonizó el Tribunal de Cuentas y el Tribunal Constitucional, entre otros. Quinto, compró con votos las necesidades de los independentistas, golpistas y terroristas, también mercenarios como PNV y Coalición Canaria. Sexto, séptimo, octavo, y no tiene fin.
Pero ya nadie lo respeta. La calle ha sido tomada y las instituciones que no han sido asaltadas se han puesto en pie de guerra. El lenguaje corporal dice mucho de lo que pasa por la cabeza, y la verdad es que la cara de Felipe VI en la toma de posesión de Sánchez, da a entender que en muy poco tiempo va a tomar decisiones muy difíciles que nunca pensó que tendría que tomarlas. Muchos tenemos una confianza infinita en el Monarca, y estamos seguros que en cuando cuaje institucionalmente el primer golpe independentista, el Rey haciendo valer su condición de Capitán General de todos los ejércitos, mandará tropas a Cataluña, al País Vasco, y a dónde haga falta, incluso a Madrid para disolver las Cortes Generales como cómplices de los golpes en Cataluña y País Vasco. Convocatoria de elecciones y fin de la pesadilla. Las hordas izquierdistas harán un poco de bulla, pero como las tropas de Marlasca se apliquen con la misma rudeza que han hecho con las concentraciones en Ferraz, sólo estarán cuatro días. Y fin de esta triste historia que tiene muchos padrinos, pero dos de ellos por encima de los demás, Rajoy y Casado. Es para echarlos de España.
Tomás Rodríguez Concepción

