Que bonita frase, que lo mismo podría ser el titular que el desarrollo, el resumen que el prólogo, el juramento que el epitafio. También podría ser un artículo de la Constitución, aunque Pumpido dijera lo contrario. A mi particularmente se me ha acabado la paciencia con el sujeto que nos desgobierna desde hace mucho tiempo. Y que esto puede acabar como Venezuela, de eso nada. Aquí sabemos lo que es sacar el cuajo cuando las circunstancias lo ameritan. Que se lo digan a Napoleón Bonaparte, que contando con la aquiescencia de un petardo como Fernando 7, conseguimos darle cuatro patadas en el tafanario y mandarlo primero a Francia, y después al olvido. Y este caminito tiene que conocerlo otra persona que tiene al país en vilo.
Son suficientes las concentraciones en las sedes socialistas, creo que se envalentonan aún más. Sirven para algo los cónclaves populares, creo que tampoco sirven para nada. Sirven para algo las advertencias de la Unión Europea, tampoco para nada. Pero volvamos al origen de todo, la soberanía reside en el pueblo. Y si Sánchez traiciona a España, tendremos que tomar medidas muy drásticas, que ni él mismo se puede imaginar. Si hay que repetir un 1808, se repite. Todos los que han dado la vida por este país no se pueden sentir avergonzados de lo que está sucediendo. Con tranquilidad y con cabeza, pero que actuamos, actuamos.
Tomás Rodríguez Concepción

