
Y yo voy con la democracia entre mis manos. Llega el momento del Gran Duelo. A la señal empiezan a caminar hasta que quedan frente a frente. ¿De qué pistoleros hablamos? De lo mejorcito que nos podemos encontrar en el sur de Europa, sin necesidad de irnos al medio oeste americano. Armado con un potente Colt 45 tenemos al mejor pistolero del momento, a Billy Sánchez con su relicario Doctrina Iglesias. En el otro lado, nos encontramos a la Constitución Española, armada con toda su artillería de artículos constitucionales, dispuesta a dar la sorpresa, nunca mejor dicho.
En cuanto empiezan a caminar, el contendiente constitucional pregunta por qué esta crisis del coronavirus nos ha dejado muchos más muertos que las víctimas de ETA multiplicadas por 20 y muchos más muertos que los atentados de los trenes del 11M multiplicados por 100?
Respuesta: en todos los países está muriendo mucha gente.
En el siguiente paso el aspirante al duelo pregunta por qué se obviaron todas las advertencias de la OMS y de la UE, y se siguió con todas las fiestas nacionales, manifestaciones feministas incluidas?
Respuesta: aunque ya teníamos un buen puñado de muertos sobre la mesa, aún no se daban las condiciones (el machismo mata más que el coronavirus)
En el paso número 3, el que dispara con la Constitución pregunta por qué se cercenan infinidad de libertades constitucionales, como la libertad de información en las ruedas de prensa, como la Ley de Transparencia donde aún no informan de quién nos ha vendido todo el material defectuoso, donde nos geolocalizan para tenernos controlados, etc.?
Respuesta: estamos en el camino de solucionar todo esto con una fuente de información única para evitar la propagación de bulos. Y también le estamos buscando hueco a un Aló Presidente a la española.
En el siguiente paso, el contendiente constitucional pregunta que si han aceptado ser elegidos para una Monarquía Parlamentaria, por qué se la quieren cargar una vez han sido elegidos para honrarla, representarla y defenderla?
Respuesta: ha llegado el momento de honrar la memoria de los Largo Caballero, Indalecio Prieto, Azaña y al gran Juan Negrín, y si en aquél momento no pudimos venderle nuestra alma al comunismo soviético, ahora hay que venderla a las dictaduras bolivarianas.
En el quinto paso se le pregunta al regidor nacional por qué ha dejado abandonados a los autónomos y pequeñas empresas del país, que si tiene alguna factura pendiente con ellos?
Respuesta: voy a ofrecerle una exclusiva nunca antes conocida por nadie: una vez no me cambiaron una pieza comprada en rebajas, dado que fui a cambiarla después del plazo estipulado en el ticket de compra, y eso no se olvida.
Sexto paso, y le pregunto por qué no aceptó la propuesta de todas las empresas nacionales y laboratorios que se ofrecieron desde el primer momento a fabricar respiradores y todo el material sanitario necesario para salvar vidas?
Respuesta: me parecía un poco precipitado y alarmista empezar a fabricar sin sentido todo este material, y además, todas estas empresas tienen el pedigree de la derecha, y es que parece que les gusta trabajar.
Escúcheme Sr. Presidente, estamos llegando al final de nuestros pasos y se me quedan muchas preguntas por detrás, como el CNI, TVE, derecho a intervenir la propiedad privada, y demás derivaciones de la arquitectura bolivariana. Pero si tengo que hacerle una última pregunta. ¿Hasta dónde piensa llegar usted?
Respuesta: la verdad es que yo soy el presidente, y las impertinencias …..
Ooooooooohhhhhhhhhhh.
Todo el público asistente se quedó estupefacto de la escena. El retador Billy Sánchez no esperó que su contrincante terminara sus pasos y le disparó por la espalda. Una vez más, la Constitución volvía a perder un duelo, y ya van unos cuantos. Todos los medios presentes se apresuraron a tomar instantáneas del momento, la mayoría de los medios (del 1 al 6) enfocaban al ganador y a su Colt 45, imperial y humeante, testigo del cambio histórico que se avecinaba. El resto de los medios recogían las últimas imágenes de la Constitución, disparada a traición, y desangrándose en el suelo bajo sus últimos estertores.
Doctrina Iglesias certificó la muerte de la Constitución dándole una pequeña patada para ver si aún le quedaba algo de vida. Tras la patada, precisamente quedó abierta en el suelo por el Artículo 56.1. Aún no está todo perdido.
Tomás Rodríguez Concepción.

