
Y al día 27 del volcán, no sé si habrá cantado el gallo, pero yo he perdido totalmente la confianza en quienes nos dirigen, política y vulcanológicamente hablando. Y empiezo a tener unos fuertes dolores de oído cuando escucho que aquí no pasa nada, que todo lo que pasa es normal y que solicitan la máxima tranquilidad a la gente. A partir de hoy tengo mas que claro que tranquilidad viene de ‘tranque’, porque es así como me siento.
Me están trancando con una verdad que es pura mentira. A los hechos me remito. Jamás se ha cerrado el Aeropuerto de La Palma con tanta frecuencia, pero parece que eso es normal. Jamás se han cerrado los ocho Aeropuertos de Canarias durante un día, pero aquí no pasa nada. Jamás se ha cerrado el Aeropuerto de Los Rodeos por lo que pasa en otra isla, y eso ha pasado ya varios días, pero eso también debe ser normal. Jamás han estado cerradas el 25% de las carreteras de la isla, pero siguen pidiendo que venga el turismo. Jamás hemos tenido sin escolarizar a tantos niños de nuestra isla, pero hay que mantener la calma. Jamás nuestra isla ha estado sometida a un bombardeo de temblores como está ocurriendo, pero siguen pidiendo tranquilidad. Jamás hemos tenido durante tanto tiempo una calidad del aire tan al límite de lo permitido, pero seguimos haciendo ruedas de prensa para decir que todo está bajo control. Jamás hemos vivido una situación de emergencia social como la que está ocurriendo, pero todo sigue bien. Jamás hemos padecido una catástrofe natural de esta magnitud, pero nos dicen que no pasa nada.
Jamás, jamás y jamás. Sr. Morcuende, por favor, dimita del cargo que ocupa, o que lo dimitan. Y que su sucesor sea alguien que esté preparado para el puesto. De momento, gracias a Dios, ninguna víctima. Pero no sigamos jugando a la lotería. Las personas, ante todo.
Tomás Rodríguez Concepción

